jueves, 28 de noviembre de 2013

Golpe de Estado

Cristina se ha vuelto transparente. Desde el retorno de su convalecencia se ha mostrado dos veces. Una como una estrella que no necesita dar definiciones políticas. Otra, como una actriz que se pone el personaje de una política que no se rinde. Ambos discursos del todo desconectados de las medidas gubernamentales que se tomaron después.

Gobierna otro. No es el vicepresidente, ni el Senado. No es, en apariencia, el súper secretario Zannini, que ahora parece apaleado y menor. Es un personaje que tiene sólo cierta legitimidad en su provincia. Algunos votos. Capitanich, el gobernador ahora es primer ministro. Resucitamos a Raúl Alfonsín para que se sonroje.


La Constitución ordena otro traspaso, con declaraciones de incapacidad, trámites, papeleo. Definiciones.

Aquí el PJ lo que ha ofrecido es un traspaso por incapacidad política, pero que no se note. La modificación del Código Civil es parte de esa tregua. Capitanich amaga con que el tema se aplaza y los cristinistas tiemblan. Miente, porque eliminar las responsabilidades de los funcionarios es un beneficio que se toma para sí mismo. El primer funcionario.

El PJ tiene que hacer el ajuste. Cristina les dijo: si yo me voy como De La Rua el PJ no gobierna más. Mostró encuestas. A la gente enojada en las calles. Al Partido Obrero, antes incluso, de Salta.

Amenazó con irse de la peor manera cuando no es eso lo que más teme. Y Capitanich cayó en su trampa. El ministro de economía es de ella, porque la obligaron a poner a alguien de su caja de fusibles. Y para que no se note tanto.

El pobre Axel Kicillof se ha sentado a la mesa para descubrir que en su asiento dice "Celestino Rodrígo". Toda una vida de ser parte de la revolución imaginaria, para encontrar que su papel en la historia será el de pagar con las culpas de un derrumbe económico innecesario. En este momento, con YPF, la prensa le obliga a comerse sus palabras. No hay piedad para tragarse ese sapo.

Pero Capitanich es una termita eficiente. Ha depredado a su provincia con más ahínco que los Kirchner, si eso es posible. De una provincia pobre y sin petróleo ha sabido exprimir al Estado para obtener más recursos que ninguna otra. Y el Chaco sigue siendo una provincia pobre, capaz de freir a un bebé en una incubadora improvisada desde la más profunda ignorancia.

El "Coqui" sabe que si se va, si no lo dejan hacer y pega el portazo, el gobierno de Cristina se desploma en ese instante. Por eso se anima a meter tanto cambio. A disimular tan poco. A contradecir al ministro de economía, Axel Kicillof, sin siquiera mencionarlo.

Cristina, ha caído en la trampa del PJ.

Dedicado a Guillermo Raffo, inspirador.